COMERCIO Y
MODELOS DE DESARROLLO:
MACRODETERMINANTES DE LA OBESIDAD INFANTIL
POR: MARCELA RUIZ
La salud es altamente afectada debido a la influencia
de las macrodeterminantes dadas por el modelo de desarrollo neoliberal y la
influencia del comercio en el intrincado universo de las
relaciones internacionales, donde la estructuración de cambios globales
en las formas de concebir la realidad, es un hecho, hoy inalterable.
En ese mismo sentido, la obesidad infantil es uno de los
más graves problemas de la salud pública en el siglo XXI puesto que está
asociada a una mayor probabilidad de contraer ECNT que vienen reportando un
absurdo crecimiento en la región de las Américas y en el mundo entero, y sus
efectos se han descrito como altos generadores de discapacidad e incluso de muerte
prematura en la adultez, cuestionando sobre las capacidades instaladas
para enfrentar las graves consecuencias en las que derivan, pues el impacto de
la obesidad no se restringe al ámbito sanitario y los altísimos costos que
conlleva su intervención, sino que le atañe a múltiples dimensiones del
desarrollo, en términos sociales, ambientales, económicos, productivos y
políticos. No se puede desconocer que la obesidad infantil comporta consecuencias psicosociales como la
distorsión de la imagen física para los niños y las niñas que la padecen,
afectando altamente su autoestima, favoreciendo el aislamiento social, e
incluso convirtiéndose en factores que les predisponen a la discriminación,
bullying (matoneo), al intento de suicidio y al suicidio mismo.
El sobrepeso y la obesidad
durante décadas fueron considerados como un problema de los países
desarrollados, sin embargo, se ha demostrado que éste, es un problema evidente
en los países con economías en transición, y se presenta en muchos casos, como
otra manifestación de la pobreza. De
otro lado, cabe recalcar que la obesidad y el sobrepeso no son asuntos que solo
se resuelven en el ámbito de la educación y formación de hábitos saludables,
porque claramente se le ha relacionado con las migraciones, el urbanismo y el
sedentarismo, la incursión cada vez más relevante de la mujer en el mercado
laboral, el modelamiento de ambientes obesigénicos caracterizados por el poder
publicitario potencializador de este cambio
global que enuncio al principio, puesto que invade cada escenario
social-vital, la amplísima oferta de productos importados, franquiciables,
trasnacionalizados con altos contenidos de azucares, grasas y sal, cuyo foco
principal de atención está centrado en la infancia, el acceso a la televisión, así
como la reducción de la actividad física sostenida con el tiempo dedicado a los
juegos de video e internet y el incremento de uso de transportes de motor.
Pero sin duda, no se puede
desconocer que los acuerdos comerciales internacionales han permitido la
reducción de aranceles en tránsito hasta la eliminación total de los mismos, donde
la tasación de los precios de los alimentos en el marco de acuerdos
internacionales de carácter netamente comercial, favorecen el bolsillo de los
consumidores y determina el acceso a alimentos importados, baratos, ricos en
azúcares, sal y grasas, así como de otros productos poco saludables como el
tabaco, el alcohol, los alimentos ultraprocesados con alta palatabilidad y un marketing capaz de
acercar a la ciudadanía a estándares de felicidad fabricados por la maquinaria
industrial capitalista. Así mismo, los países en desarrollo se ven sometidos al
brazo de esta influencia hegemónica al punto de impedir que los gobiernos limiten
el libre acceso a estos productos e incluso intervengan en la calidad de la
información provista a los consumidores en lo que se refiere al etiquetado.
Mitigar los efectos negativos de esta pandemia no es
tarea sencilla y exigirá de un gran esfuerzo intersectorial para articularse
estratégicamente hacia la disminución de la tendencia que estamos observando,
requiere de una renovada forma de hacer políticas públicas donde las
aspiraciones colectivas sean tenidas en cuenta, donde el valor del ser humano
sea privilegiado sobre los intereses económicos lo que pareciera ser un ideal
lejano. Hay que ejercer un adecuado control de la comercialización (disposición,
empaquetado, distribución y publicidad) de los productos poco saludables,
establecer lineamientos claros para la venta de alimentos y bebidas en los
establecimientos educativos, Garantizar el fortalecimiento de la orientación
nutricional en sintonía con ambientes saludables que promuevan el deporte, la
actividad física y la convivencia, regular el uso de las TICs para orientar la
decisión y elección de consumo de los niños, niñas y adolescentes como
estrategia de marketing en los programas infantiles y las páginas infantiles
comúnmente visitadas por los menores, usar las TICs para apoyar las campañas y
estrategias comunicativas sobre la orientación alimentaria saludable, sobre todo, no desfallecer en la lucha contrahegemónica que
nos convoca!
BIBLIOGRAFÍA.
Benach, J; Muntaner C. Aprender a
Mirar la Salud. ¿Cómo la desigualdad daña la salud? Maracay: Instituto de Altos
Estudios en Salud Pública “Dr. Arnoldo Gabaldon”, 2005. pág 157.
Calvillo, A. EL AMBIENTE OBESIGÉNICO entre
el poder legislativo y el ejecutivo. Manifiesto por la salud alimentaria. El
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¿Cómo
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Web] Disponible en: htpp:// http://www.rebelion.org/noticia.php?id=83370
Consultado: 04 de diciembre de 2013
García, R, Antelo A,
Bringas Y. Impactos de la globalización
neoliberal en la salud de la población de los países en desarrollo [En línea] 2010 [Fecha de acceso: 03
de junio de 2013] URL Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/mciego/vol16_02_10/pdf/t15.pdf






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