Guerra Civil Siria:
Una cuestión de intereses
y posiciones
Introducción a la Teoría de la Negociación
Artículo de Opinión - Draft
José Fernando Castro Aguirre
II semestre Especialización en Salud Internacional
Sin lugar a dudas, cada que un país occidental como
Estados Unidos asume posturas específicas frente a un conflicto armado, se
desencadena una serie de opiniones públicas en los medios masivos de
comunicación, por parte o a través de múltiples actores, las cuales terminan orientando
la discusión en torno a las reales bases ideológicas, estratégicas y tácticas
que definen la dinámica de la política exterior en el sistema internacional. La
vigente Guerra Civil Siria no es la excepción, teniendo en cuenta que ya los
dos grandes polos que configuran el conflicto han planteado claras intenciones
de perpetuar sus bélicas intervenciones, mantenidas desde el año 2011 en un
juego sanguinario de acción y reacción, dentro y fuera de los límites del país
árabe. Tal fenómeno de mutua determinación, ha sido relatado teóricamente por
Kenneth E. Boulding, al sostener que “los
movimientos de una de las partes en el conflicto, afectan los movimientos
subsecuentes de la otra parte, que a su vez afectan las acciones de la primera,
y así sucesivamente”.
Vicenç Navarro, en su artículo “De lo que no se habla sobre Siria”, publicado el pasado 10 de
septiembre, denunció (desde su lógica académica) las razones de fondo para que Barack
Obama pretendiera dar apoyo a los “rebeldes”
en su objetivo de derrocar el régimen dictatorial de Bashar Al-Assad, quien
sucedió a su padre en el poder desde mediados del año 2000. Según el mediático escritor,
un excesivo déficit público en los
Estados Unidos, ligado a una política de austeridad (marcada disminución del gasto público) que pone de manifiesto una preocupante
desprotección de grupos de población vulnerables, son las razones reales para
invertir en la “industria de la guerra” y descuidar los aspectos políticos y
económicos que definen la utilidad del estado de bienestar “americano”. Esto
es, fortalecer el Complejo Militar Industrial significa darle protagonismo económico
a la clase corporativa anglosajona y, tal vez, conservar una hegemonía capitalista
occidental que se presenta decadente en el Medio Oriente.
Proyectando a futuro las palabras de Navarro, podría
pensarse en un inminente ataque militar de Estados Unidos en Siria, después de
haberse adelantado el respectivo proceso de “lobby” en el Congreso para su
aprobación. Dicho análisis tiene un tinte de desesperación que presupone
contemplar la vía coercitiva y de imposición de la fuerza como la mejor opción
para salir de la crisis, a propósito de la ética y de su escasa conveniencia en
procedimientos como el que se planeaba. Sin embargo, ha surgido una especie de
tabla de salvación diplomática, que une (al menos temporalmente) a dos naciones
opositoras en el conflicto, con la firme intención de contener la puesta en
marcha de más actos atroces en contra de la población civil, los derechos
humanos y la democracia.
Ahora Estados Unidos y Rusia se disponen a controlar
el uso de armas químicas por parte de Siria en las subsiguientes “operaciones” pensadas para proteger el
unipartidismo y favorecer la distribución del poder político, económico y social.
Así las cosas, ¿cómo procederá entonces
Estados Unidos para velar por los intereses que persigue “The Establishment”?
Emitir conclusiones es un procedimiento arriesgado,
pues como lo sostiene María Soledad Pace en su análisis de La Teoría de la
Madurez (con la negociación internacional como contexto), “la negociación puede ser un intervalo táctico, un respiro para la
tregua y el rearme, una concesión ante una presión externa”. Algunos
analistas internacionales como Alex Corrons, sostienen que la posición menos
hostil del gobierno Obama puede representar una forma de conseguir adeptos con
el firme objetivo de invadir Siria. Es claro que el pueblo estadounidense no
apoya la invasión extranjera, posiblemente como una forma de rechazo ante el
recorte del gasto público que relata Navarro en su columna de opinión. Con esta
coyuntura, es factible que Estados Unidos esté ganando tiempo para arremeter
contra un oficialismo radical y el mismo pueblo sirio.
Surge entonces la opción de no considerar muy
realista la resolución del conflicto Sirio tras la ejecución del acuerdo para
el desarme químico (en contraposición a lo que sostienen algunos medios
informativos), que después de casi tres años ha dejado un número aproximado de
110.000 víctimas mortales y multitudinarias migraciones humanas. Así el
oficialismo catalogue como victorioso el proceso de negociación entre Estados
Unidos y Rusia para la contabilización y destrucción de las armas químicas en supuesta
posesión del régimen, la oposición continúa en pie de lucha. Después de todo,
la Primavera Árabe y casos como los de Egipto y Túnez, se convierten en
precedentes sociales para corroborar que no en todos los conflictos se llega a
acuerdos a través de la vía diplomática y que la radicalización de la
planeación estratégica puede dejar en última instancia un eventual proceso legítimo
de negociación.
Sin el ánimo de reducir la Guerra Civil Siria a un
corto análisis académico, es claro que no existe un real proceso negociador,
pues la interacción entre las partes del conflicto ha dejado de lado una
discusión “sobre la base de principios” y se ha centrado en el mantenimiento de
posiciones radicales. Tales posiciones representan controversiales intereses que
permanecen en disputa.
Ahora bien, tratando de imaginar qué podría suceder
en el futuro, surgen múltiples posibilidades… tantas como puntos de vista y
enfoques puedan existir en las mentes de quienes se proponen introducirse en el
análisis del conflicto. Muchos han hablado de una tercera guerra mundial por
agua, otros por petróleo. Los más osados intentan difundir las intenciones de
Estados Unidos frente a una “agenda bélica”, con el objetivo de “colonizar” el
Medio Oriente y obtener sus recursos naturales, por supuesto. ¿Será que la Primavera Árabe tuvo su
despertar ideológico en Norteamérica?
Referencias Bibliográficas[1]
- Allam H. Syria’s Assad
says his agreement to give up chemical arsenal is unconditional. Miami
Herald. Wednesday, September 18, 2013; World Wires. Available on line: www.miamiherald.com/2013/09/18/3635789/syrias-assad-says-his-agreement.html
- García Dauder S, Domínguez
Bilbao R. Introducción a la teoría de la negociación. Facultad de Ciencias
Jurídicas y Sociales, Universidad Rey Juan Carlos. Madrid, 2003.
- Lynch C, DeYoung K. In
Syria, U.N. inspectors find “clear and convincing” evidence of chemical
attack. The
Washington Post. Monday, September 16, 2013; Middle East.
Available on line: http://www.washingtonpost.com/world/middle_east/kerry-un-will-enforce-deal-to-rid-syria-of-chemical-weapons/2013/09/16/0f1d9bf6-1eb6-11e3-94a2-6c66b668ea55_story.html
- Navarro V. De lo que no se habla sobre Siria.
Diario Público. Martes, 10 de septiembre, 2013; Pensamiento Crítico.
Disponible en: http://www.vnavarro.org/?p=9642
- Pace MS. La negociación internacional como
herramienta de política exterior: la diferencia Brasil-Estados Unidos en
la OMC por los subsidios estadounidenses al algodón [tesina final de la
carrera de grado]. Rosario: Facultad de Ciencia Política y Relaciones
Internacionales, Universidad Nacional de Rosario; 2010.
[1] Este
artículo de opinión surge del análisis personal de múltiples entrevistas a
analistas internacionales en medios de comunicación audiovisuales. Las
referencias bibliográficas son sólo algunos de los elementos teóricos que se
tuvieron en cuenta para su redacción.






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