lunes, 23 de septiembre de 2013

Guerra Civil Siria por José Fernando Castro Aguirre

Guerra Civil Siria:
Una cuestión de intereses y posiciones
Introducción a la Teoría de la Negociación
Artículo de Opinión - Draft

 José Fernando Castro Aguirre
II semestre Especialización en Salud Internacional

Sin lugar a dudas, cada que un país occidental como Estados Unidos asume posturas específicas frente a un conflicto armado, se desencadena una serie de opiniones públicas en los medios masivos de comunicación, por parte o a través de múltiples actores, las cuales terminan orientando la discusión en torno a las reales bases ideológicas, estratégicas y tácticas que definen la dinámica de la política exterior en el sistema internacional. La vigente Guerra Civil Siria no es la excepción, teniendo en cuenta que ya los dos grandes polos que configuran el conflicto han planteado claras intenciones de perpetuar sus bélicas intervenciones, mantenidas desde el año 2011 en un juego sanguinario de acción y reacción, dentro y fuera de los límites del país árabe. Tal fenómeno de mutua determinación, ha sido relatado teóricamente por Kenneth E. Boulding, al sostener que “los movimientos de una de las partes en el conflicto, afectan los movimientos subsecuentes de la otra parte, que a su vez afectan las acciones de la primera, y así sucesivamente”.
Vicenç Navarro, en su artículo “De lo que no se habla sobre Siria”, publicado el pasado 10 de septiembre, denunció (desde su lógica académica) las razones de fondo para que Barack Obama pretendiera dar apoyo a los “rebeldes” en su objetivo de derrocar el régimen dictatorial de Bashar Al-Assad, quien sucedió a su padre en el poder desde mediados del año 2000. Según el mediático escritor, un excesivo déficit público en los Estados Unidos, ligado a una política de austeridad (marcada disminución del gasto público) que pone de manifiesto una preocupante desprotección de grupos de población vulnerables, son las razones reales para invertir en la “industria de la guerra” y descuidar los aspectos políticos y económicos que definen la utilidad del estado de bienestar “americano”. Esto es, fortalecer el Complejo Militar Industrial significa darle protagonismo económico a la clase corporativa anglosajona y, tal vez, conservar una hegemonía capitalista occidental que se presenta decadente en el Medio Oriente.
Proyectando a futuro las palabras de Navarro, podría pensarse en un inminente ataque militar de Estados Unidos en Siria, después de haberse adelantado el respectivo proceso de “lobby” en el Congreso para su aprobación. Dicho análisis tiene un tinte de desesperación que presupone contemplar la vía coercitiva y de imposición de la fuerza como la mejor opción para salir de la crisis, a propósito de la ética y de su escasa conveniencia en procedimientos como el que se planeaba. Sin embargo, ha surgido una especie de tabla de salvación diplomática, que une (al menos temporalmente) a dos naciones opositoras en el conflicto, con la firme intención de contener la puesta en marcha de más actos atroces en contra de la población civil, los derechos humanos y la democracia.
Ahora Estados Unidos y Rusia se disponen a controlar el uso de armas químicas por parte de Siria en las subsiguientes “operaciones” pensadas para proteger el unipartidismo y favorecer la distribución del poder político, económico y social. Así las cosas, ¿cómo procederá entonces Estados Unidos para velar por los intereses que persigue “The Establishment”?
Emitir conclusiones es un procedimiento arriesgado, pues como lo sostiene María Soledad Pace en su análisis de La Teoría de la Madurez (con la negociación internacional como contexto), “la negociación puede ser un intervalo táctico, un respiro para la tregua y el rearme, una concesión ante una presión externa”. Algunos analistas internacionales como Alex Corrons, sostienen que la posición menos hostil del gobierno Obama puede representar una forma de conseguir adeptos con el firme objetivo de invadir Siria. Es claro que el pueblo estadounidense no apoya la invasión extranjera, posiblemente como una forma de rechazo ante el recorte del gasto público que relata Navarro en su columna de opinión. Con esta coyuntura, es factible que Estados Unidos esté ganando tiempo para arremeter contra un oficialismo radical y el mismo pueblo sirio.
Surge entonces la opción de no considerar muy realista la resolución del conflicto Sirio tras la ejecución del acuerdo para el desarme químico (en contraposición a lo que sostienen algunos medios informativos), que después de casi tres años ha dejado un número aproximado de 110.000 víctimas mortales y multitudinarias migraciones humanas. Así el oficialismo catalogue como victorioso el proceso de negociación entre Estados Unidos y Rusia para la contabilización y destrucción de las armas químicas en supuesta posesión del régimen, la oposición continúa en pie de lucha. Después de todo, la Primavera Árabe y casos como los de Egipto y Túnez, se convierten en precedentes sociales para corroborar que no en todos los conflictos se llega a acuerdos a través de la vía diplomática y que la radicalización de la planeación estratégica puede dejar en última instancia un eventual proceso legítimo de negociación.
Sin el ánimo de reducir la Guerra Civil Siria a un corto análisis académico, es claro que no existe un real proceso negociador, pues la interacción entre las partes del conflicto ha dejado de lado una discusión “sobre la base de principios” y se ha centrado en el mantenimiento de posiciones radicales. Tales posiciones representan controversiales intereses que permanecen en disputa.
Ahora bien, tratando de imaginar qué podría suceder en el futuro, surgen múltiples posibilidades… tantas como puntos de vista y enfoques puedan existir en las mentes de quienes se proponen introducirse en el análisis del conflicto. Muchos han hablado de una tercera guerra mundial por agua, otros por petróleo. Los más osados intentan difundir las intenciones de Estados Unidos frente a una “agenda bélica”, con el objetivo de “colonizar” el Medio Oriente y obtener sus recursos naturales, por supuesto. ¿Será que la Primavera Árabe tuvo su despertar ideológico en Norteamérica?

Referencias Bibliográficas[1]

  1. Allam H. Syria’s Assad says his agreement to give up chemical arsenal is unconditional. Miami Herald. Wednesday, September 18, 2013; World Wires. Available on line: www.miamiherald.com/2013/09/18/3635789/syrias-assad-says-his-agreement.html
  2. García Dauder S, Domínguez Bilbao R. Introducción a la teoría de la negociación. Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, Universidad Rey Juan Carlos. Madrid, 2003.
  3. Lynch C, DeYoung K. In Syria, U.N. inspectors find “clear and convincing” evidence of chemical attack. The Washington Post. Monday, September 16, 2013; Middle East. Available on line: http://www.washingtonpost.com/world/middle_east/kerry-un-will-enforce-deal-to-rid-syria-of-chemical-weapons/2013/09/16/0f1d9bf6-1eb6-11e3-94a2-6c66b668ea55_story.html
  4. Navarro V. De lo que no se habla sobre Siria. Diario Público. Martes, 10 de septiembre, 2013; Pensamiento Crítico. Disponible en: http://www.vnavarro.org/?p=9642
  5. Pace MS. La negociación internacional como herramienta de política exterior: la diferencia Brasil-Estados Unidos en la OMC por los subsidios estadounidenses al algodón [tesina final de la carrera de grado]. Rosario: Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Rosario; 2010.


[1] Este artículo de opinión surge del análisis personal de múltiples entrevistas a analistas internacionales en medios de comunicación audiovisuales. Las referencias bibliográficas son sólo algunos de los elementos teóricos que se tuvieron en cuenta para su redacción.





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